La Franja de Gaza

 El bloqueo militar de Israel a Gaza ha dejado a más de 1.400.000 hombres, mujeres y niños palestinos atrapados en la Franja de Gaza, en una superficie de tan sólo 40 kilómetros de largo y 9,5 kilómetros de ancho.

 

El desempleo masivo, la pobreza extrema y la subida del precio de los alimentos causada por la escasez han hecho que cuatro de cada cinco habitantes de Gaza dependan de la ayuda humanitaria. Como forma de castigo colectivo, el bloqueo al que Israel viene sometiendo a Gaza es una flagrante violación del derecho internacional.

 

Fronteras cerradas

Desde que se impuso el bloqueo a Gaza en junio de 2007, están cerrados los cinco pasos fronterizos controlados por Israel entre Gaza e Israel o Cisjordania.

El paso terrestre restante, en Rafah, en la frontera entre Gaza y Egipto, está controlado por las autoridades egipcias y permanece cerrado la mayor parte del tiempo. Estos cierres impiden la salida y entrada de palestinos de Gaza de forma casi absoluta, salvo en casos humanitarios excepcionales.

 

Productos básicos

El bloqueo prohíbe la mayoría de las exportaciones y limita la entrada de productos básicos, como alimentos y combustible. Gran parte de los alimentos proceden de la ONU y de otras agencias de ayuda humanitaria, o son introducidos de contrabando a través de túneles que atraviesan la frontera entre Egipto y Gaza y luego se venden a precios exorbitantes a los sitiados residentes de Gaza.

 

La situación ha empeorado debido a la construcción por el gobierno egipcio de un muro de acero a lo largo de la frontera en Rafah para impedir el contrabando que se ha convertido en la tabla de salvación de Gaza, así como al bombardeo de los túneles por la fuerza aérea israelí.

 

El hundimiento económico

En lugar de golpear específicamente a los grupos armados, el bloqueo afecta sobre todo a los grupos más vulnerables, como los niños (que representan más de la mitad de la población de Gaza), las personas ancianas y las enfermas, así como a la gran población de refugiados de Gaza.

 

Según el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA), desde que comenzó el bloqueo el número de refugiados que vive en la más absoluta pobreza en la Franja de Gaza se ha triplicado. Estas familias carecen de medios para adquirir ni siquiera los productos más básicos, como jabón, material escolar y agua potable. Según la ONU, más del 60 por ciento de las familias padecen actualmente "inseguridad alimentaria".

 

Ausencia de servicios

Los problemas del suministro eléctrico en la Franja de Gaza han empeorado y muchos residentes sufren entre 8 y 12 horas de cortes de luz al día. Asimismo, debido a la escasez recurrente de gas para cocinar, se aplica un plan de racionamiento en el que tienen prioridad hospitales y panaderías.

 

Bloqueo de la ayuda humanitaria

Aunque Israel permite la entrada en Gaza de algunos envíos de agencias internacionales de ayuda humanitaria, estos suministros están estrictamente limitados y sufren frecuentes retrasos. Las agencias de la ONU calculan que los costes adicionales de almacenamiento y transporte causados por los retrasos debidos al bloqueo sumaron alrededor de 5 millones de dólares en 2009.

 

Salud

El sector de la salud de Gaza viene sufriendo la escasez de equipos y suministros médicos debido al bloqueo.

 

Tras el cierre por Israel de los pasos fronterizos, las personas con dolencias que no pueden ser tratadas en Gaza se han visto obligadas a solicitar permisos para salir del territorio a fin de recibir tratamiento en hospitales extranjeros o en hospitales palestinos de Cisjordania.

 

Las autoridades israelíes suelen retrasar o denegar estos permisos; algunos residentes de Gaza han muerto mientras esperaban el permiso para salir del territorio y recibir tratamiento fuera.

 

Los funcionarios de fronteras israelíes han obligado a dar la vuelta sin explicaciones a camiones de la Organización Mundial de la Salud que transportaban equipos médicos destinados a los hospitales de Gaza.

 

El conflicto de Gaza

Desde el 27 de diciembre de 2008 hasta el 18 de enero de 2009, Gaza estuvo sometida a una devastadora ofensiva militar israelí —la Operación "Plomo Fundido"— que, según Israel, se lanzó para impedir que Hamás y otros grupos armados palestinos lanzaran cohetes indiscriminadamente contra Israel.

 

Más de 1.380 palestinos perdieron la vida, entre ellos más de 300 niños y otros civiles, y miles resultaron heridos. Muchos miles de viviendas fueron destruidas o se vieron gravemente afectadas, al igual que los suministros de electricidad y agua. Los ataques israelíes también dañaron o destruyeron edificios civiles, incluidos hospitales y escuelas.

 

La Operación "Plomo Fundido" llevó la crisis humanitaria de Gaza a niveles catastróficos. Desde que finalizó, el bloqueo obstaculiza gravemente o impide las tareas de reconstrucción. La prohibición o limitaciones impuestas por Israel a muchos materiales de construcción impide que los habitantes de Gaza reconstruyan sus vidas destrozadas.

 

La violencia continúa

En noviembre de 2009, Hamás declaró unilateralmente el cese del lanzamiento de cohetes, aunque miembros de grupos armados palestinos han pasado por alto esta decisión en varias ocasiones.

 

Desde el alto el fuego que siguió a la Operación "Plomo Fundido" en enero de 2009, los morteros y cohetes lanzados por grupos armados palestinos han causado la muerte de una persona en el sur de Israel.

 

Mientras tanto, las fuerzas militares israelíes llevan a cabo incursiones periódicas en Gaza y continúan bombardeando los túneles que atraviesan la frontera en Rafah que se emplean para el contrabando entre Gaza y Egipto. En el año transcurrido desde la finalización de la Operación "Plomo Fundido", 71 palestinos han perdido la vida y 130 han resultado heridos en los túneles de Gaza por hundimientos, accidentes o ataques aéreos.

 

Asimismo, los soldados israelíes continúan disparando contra los agricultores, pescadores y otros civiles palestinos que se aventuran a acercarse al perímetro de Gaza o se aproximan al límite de tres millas náuticas que Israel ha impuesto en la costa de Gaza, lo que ha causado varios muertos y heridos.

 

Castigo colectivo

Las autoridades israelíes han esgrimido una serie de justificaciones al bloqueo, afirmando que es una respuesta a los ataques de los grupos armados palestinos, una reacción a la retención del soldado israelí capturado Gilad Shalit y un medio para presionar a la administración de facto de Hamás.

 

Pero sea cual sea la justificación que se alegue, el bloqueo está castigando colectivamente a toda la población de Gaza, integrada en su mayoría por mujeres y niños, en lugar de afectar específicamente a la administración de Hamás o a los grupos armados.

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Puertas al Mar
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Enviado el:26/07/2011