Expropiación de los recursos naturales palestinos por parte de la entidad sionista

Recursos hídricos.

Los Territorios Ocupados Palestinos albergan una gran cantidad de recursos hídricos, principalmente aguas superficiales y aguas subterráneas. La mayor parte del agua superficial proviene del río Jordán; mientras que el resto se obtiene de los abundantes cauces de lagos y manantiales estacionales. El agua subterránea se extrae de los dos acuíferos más importantes: el Acuífero Costero que se sitúa en Gaza y el Acuífero de Montaña que está en Cisjordania. Este último está formado por tres cuencas subacuíferas principales (la Oeste, la Este y la Nordeste) clasificadas según la dirección de sus cursos.

El río Jordán es un recurso natural esencial en la región por la que discurre. Esta región ocupa más de 300 kilómetros desde el norte de Israel hasta su desembocadura en el Mar Muerto. Del río Jordán salen tres afluentes principales que nacen en El Líbano y en Siria. Sus aguas puras descienden en dirección sur pasando por el lago Hula y el lago Tiberias hasta llegar al Mar Muerto. Hoy en día, el retroceso del Mar Muerto prueba la catástrofe ecológica producida en el río Jordán provocada por el ser humano debido a la sobreexplotación de sus aguas.  A pesar de que más del 90% de la cuenca del Jordán se sitúa en países árabes vecinos, Israel acapara la sustracción del 58,3% de sus aguas, dejando a Jordania, Siria, El Líbano y Palestina los siguientes porcentajes respectivamente: 25,76%, 12,12%, 0,38% y 0% (NWC, 2005).

El Acuífero de Montaña es el mayor suministrador de agua subterránea en los Territorios Ocupados Palestinos. Estos acuíferos comparten características geológicas similares, siendo la caliza kárstica su componente principal. Pese a que las zonas de rellenado de estos acuíferos se sitúan en su mayoría en Cisjordania, Israel es quien los controla cediendo una mínima parte a los palestinos.

El Acuífero del Oeste es el más importante en Cisjordania. Su capacidad de rellenado anual se estima que se sitúa entorno a los 36 ml/m³. Casi el 70% de esta zona de recarga de los acuíferos está en Cisjordania. A los palestinos solo se les permite usar una pequeña porción del agua proveniente de estos acuíferos a través de pozos que se perforaron antes de la ocupación de 1967. La cantidad total que estos pozos palestinos anteriores a la construcción del muro pueden sustraer es de 20ml/m³.

Según el Acuerdo Provisional de Oslo, la capacidad de rellenado del Acuífero del Nordeste es de 145ml/m³, del cual los palestinos consumen menos de 37ml/m³ (Banco Mundial, 2009). La cantidad de agua exacta de este acuífero se desconoce; sin embargo, se estima que el consumo de los palestinos no supera el 17-20% del suministro hídrico total del mismo.

El Acuífero del Este es un recurso hídrico de agua subterránea que representa la parte este del Acuífero de Montaña. Las aguas del Acuífero del Este fluyen en dirección Este hacia el Valle del Jordán. Dicho acuífero almacena cerca del 90% del total de las aguas primaverales en Cisjordania. A diferencia del Acuífero del Oeste, el Acuífero del Este se sitúa casi por completo dentro del territorio de Cisjordania. A pesar de la localización geográfica, Israel, en la actualidad, sustrae más de dos terceras partes del suministro total del ya mencionado acuífero.

Además, los colonos israelíes de Cisjordania explotan este acuífero por medio de pozos de gran profundidad perforados en las colinas altas de los asentamientos que bombean el agua para su uso y provecho. En el 2004, Israel gestionó la instalación de más de 32 pozos de gran profundidad para la explotación del Acuífero Este (PWC, 2005).

El Acuífero Costero de Gaza es un acuífero superficial que se extiende a lo largo de las costas del Mar Mediterráneo, desde Haifa hasta Sinaí. La sobreexplotación de este acuífero ha provocado su reducción y deterioro. Aparte del hecho de que el Acuífero Costero de Gaza recibe una cantidad insuficiente de agua de lluvia para su recarga, las políticas hídricas de Israel han establecido como objetivo una reducción en el futuro del rendimiento renovable del acuífero a través del impedimento de que las aguas superficiales y subterráneas fluyan desde el Este hacia el Acuífero Costero, tanto desde Cisjordania como desde Israel. El embargo del agua se ha llevado a cabo cercando la frontera de la Franja de Gaza con una gran cantidad de pozos de gran profundidad así como con la desviación de los cauces de las aguas de Gaza (alrededor de 30 ml/m³ al año) dirigidos a los campos agrícolas anteriores a su llegada a esta región.



Agua no equitativa

Aunque el Acuerdo de Oslo otorgaba a las Autoridades Palestinas determinadas jurisdicciones sobre la gestión hídrica en los Territorios Ocupados Palestinos, al final nunca se les reconoció su derecho sobre los recursos naturales. Como ya se ha mencionado anteriormente, los acuíferos subterráneos tanto los que suministran como los que se localizan en Cisjordania y en la Franja de Gaza han estado bajo el control absoluto de Israel desde 1967.  El futuro es muy complicado debido a la falta de permisos en relación a asuntos hídricos y proyectos de saneamiento, en especial en comunidades situadas en el área C y en el cerco de Gaza. Lugares donde se ha prohibido la entrada libre de los equipos y materiales necesarios para reparar y desarrollar operaciones de saneamiento e infraestructuras durante más de cuatro años. Tanto los Acuíferos del Oeste como del Nordeste se rellenan principalmente en las montañas de Cisjordania, aunque Israel consume casi el 90% de su capacidad. Es más, el Acuífero del Este está reconocido como Acuífero Nacional Palestino e Israel utiliza en la actualidad más del 70% de sus aguas.

Se ha puesto de manifiesto que aunque los palestinos que viven en Cisjordania y la Franja de Gaza constituyen más del 35% de la población total de la Palestina histórica (Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza), tienen derecho a menos del 10% de los recursos hídricos compartidos.  La desemejanza en materia de derechos sobre agua entre los israelíes y los palestinos se ilustra a continuación con la comparación de los índices de consumo per cápita de las dos poblaciones. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la cantidad mínima necesaria para una persona sana es de 100 litros por día. La media de consumo actual de Israel es de 350 litros por persona al día, mientras que la media de consumo de los palestinos no excede los 76 litros por persona al día, aunque existen comunidades que no consumen más de 30 litro por persona al día.

Violación de los acuerdos y las leyes internacionales

Toda el agua extraída por los palestinos en los Territorios Ocupados Palestinos está restringida por las cuotas establecidas por Israel. Estas cuotas limitan las sustracción y no pueden excederse por mucho que estas cantidades sean insuficientes. Durante los últimos cuatro años, la gestión de los recursos hídricos disponibles de Israel ha socavado los derechos sobre el agua de los palestinos en los Territorios Ocupados Palestinos y la necesidad de una gestión adecuada que sea capaz de resolver el problema de la escasez de agua en esta región. Todo esto más la duradera negligencia en el sector de saneamiento incurrida por Israel y los obstáculos que se presentan a la hora de desarrollar los sectores de saneamiento en los Territorios Ocupados Palestinos, no solo representan un riesgo potencial al medio ambiente y a la salud pública, sino que es una clara violación de los acuerdos firmados conjuntamente, las leyes internacionales y las leyes internacionales sobre derechos humanos. Como potencia ocupante, las leyes internacionales sobre derechos humanos obligan a Israel a que asegure el bienestar de la población ocupada; bienestar que incluye el acceso a cantidades de agua limpia y sana adecuadas y un medio ambiente no contaminado.

Por medio de las políticas y acciones llevadas a cabo por Israel, se han violado los acuerdos definidos de manera conjunta sobre los principios de coordinación de la gestión de los recursos hídricos y de los alcantarillados en Cisjordania. Más específicamente el anexo tercero: Protocolo referente a los Asuntos Públicos y Civiles (artículo 40) del Acuerdo Provisional en Cisjordania y la Franja de Gaza, también conocido como «Oslo II» firmado el 28 de septiembre de 1995.

Se han violado otras leyes internacionales y protocolos, en los que se incluyen:

-La interpretación de las disposiciones del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR) en el que se establece en el artículo número 15: el derecho sobre el agua dice así:

«El ser humano tiene derecho al acceso a una cantidad de agua suficiente, limpia, sana tanto para uso personal como doméstico. Una cantidad adecuada de agua limpia y sana es necesaria para prevenir las muertes causadas por deshidratación, reducir el riego de desarrollo de enfermedades relacionadas con el agua y asegurar el suministro para necesidades de consumo, de alimentación y de higiene tanto personal como doméstica».

Y

«De acuerdo con los derechos sobre la salud y la vivienda (véase el artículo número 4, -1991-, y el 14, -2000-), los gobiernos tienen la obligación de extender de forma progresiva servicios de saneamiento no contaminados, especialmente en áreas rurales y áreas urbanas marginadas, teniendo en cuenta las necesidades de las mujeres y de los niños.» Esto se complementa con la disposición que establece el derecho a un acceso adecuado a aguas limpias y sanas y a servicios de saneamiento.

El derecho a unas condiciones de saneamiento apropiadas también aparece reflejado en el artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del Niño. Es más, se enuncia que es obligación de los Estados considerar los peligros y riesgos de la contaminación medioambiental y especifica que el saneamiento ambiental se debe asegurar a todos los segmentos poblacionales.


En la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer también se pone de relieve el derecho de las mujeres a disfrutar de una cantidad de agua adecuada y servicios de saneamiento:

«Los gobiernos deben tomar las medidas necesarias para eliminar la discriminación contra las mujeres en las zonas rurales para así asegurar, basándose en la igualdad entre hombres y mujeres, su participación y beneficio en y del desarrollo rural y, en particular, debe asegurar a las mujeres el derecho […] (h) A disfrutar de unas condiciones de vida adecuadas, en especial en lo relacionado con la vivienda, los suministros de electricidad y agua, el transporte y las comunicaciones.» (Artículo 2).

Los procedimientos llevados a cabo por Israel han eliminado o negado por completo la aplicación de estos principios y acuerdos. Se ha impedido el desarrollo de dicho sector poniendo en peligro tanto a la población como al medio ambiente. Además, esta alarma solo crecerá con el tiempo.

Israel, con su objetivo deliberado de bloquear el desarrollo de las infraestructuras hídricas y de saneamiento, ha violado también el artículo 53 de la IV Convención de Ginebra:

«Cualquier destrucción de los bienes y propiedades que pertenezcan individual o colectivamente a o a una persona física, o al Estado o a otra autoridad pública, o a una cooperativa u organización social por parte de una potencia ocupante queda totalmente prohibida, excepto cuando dicha destrucción se justifique por considerarse absolutamente necesaria en operaciones militares».



Saneamiento e higiene

La recogida, el tratamiento y la reutilización de las aguas residuales en los Territorios Ocupados Palestinos están muy limitados. La mayoría de las comunidades que no tienen acceso a la red de saneamiento realizan estas acciones con la ayuda de fosas sépticas o pozos negros. Por un lado, una fosa séptica es un receptáculo subterráneo para albergar las aguas residuales de las casas, donde los residuos sólidos y líquidos drenan y se van acumulando en una zona de lixiviación. Por el otro, un pozo negro es un hoyo o una cisterna con tapadera que recibe las aguas residuales sin tratar y que se tiene que vaciar una vez se llena. Hoy en día, solo el 44% de la población, 30% en Cisjordania y 65% en la Franja de Gaza, tiene acceso a redes de alcantarillado dejando a más de 2 millones de personas sin facilidades de saneamiento adecuadas.  La Franja de Gaza goza de una mayor red de alcantarillado comparado con sus compatriotas de Cisjordania. La instalación de estas redes surgió de las necesidades humanitarias urgentes en esta región. Para visualizar mejor esta situación, hay que mencionar que la Franja de Gaza es un pequeño territorio geográfico con una población de un millón y medio de habitantes que reside encima de un acuífero altamente contaminado que no es capaz de recoger más aguas residuales. A nivel nacional, la red de alcantarillado no garantiza las necesidades básicas de saneamiento en la mayoría de las comunidades de los Territorios Ocupados Palestinos, especialmente en las zonas rurales de Cisjordania.

Los palestinos solo cuentan con una depuradora que funciona correctamente en Al Bireh y tres que apenas funcionan en Hebrón, Jenín y Tulkarem, mientras que la de Ramala es medianamente eficiente. Un informe del Banco Mundial (2009) subraya que los índices de efectividad de la mayoría de las depuradoras de aguas residuales no superan el 10-30%. Como consecuencia, las comunidades palestinas dependen de los pozos negros y las fosas sépticas para cubrir esta deficiencia. No obstante, estos pozos y fosas no aseguran las necesidades básicas relacionadas con el saneamiento y la higiene. El tratamiento de las aguas residuales se realiza cerca de los recursos hídricos, de las cisternas, de los campos de cosechas y de las explotaciones marinas.

Las políticas de restricción en el desarrollo de infraestructuras de saneamiento en Palestina ha provocado esta situación. Se les ha prohibido a los palestinos desarrollar depuradoras de aguas residuales que podrían haber ayudado a evitar la catástrofe medioambiental en Cisjordania.

-Retrasos en los proyectos palestinos por la Administración Pública, en muchos casos retrasos que superan una década.
-Israel exige a Palestina el uso de depuradoras de alta tecnología que ni siquiera se utilizan en Israel y van más allá de los estándares establecidos por la OMS. Esto dispara los costes de cualquier posible proyecto.
-En muchos casos, se necesitan depuradoras acreditadas para usarlas en los alrededores de los asentamientos israelíes. Esto es un gran problema, ya que la mayoría de las aguas residuales provienen de estos asentamientos y los costes de funcionamiento son muy elevados.
-Como resultado de los retrasos de Israel, se han retirado muchos de los fondos que se habían destinado a numerosos proyectos palestinos.
-El cerco de Israel a Gaza ha impedido la entrada de materiales necesarios para el desarrollo de infraestructuras.

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Palestina: ocupación gota a gota
Palestina: ocupación gota a

Enviado el:04/07/2011