El teatro israelí se niega a entretener a los colonos El teatro israelí se niega a entretener a los colonos

Medio centenar de actores y profesionales del teatro israelí se han negado a actuar en una colonia judía en territorio palestino, reabriendo el debate sobre la legitimidad del boicot interno a la política de ocupación.

Ana Cárdenes Jerusalén, 29 ago (EFE).

El anuncio la pasada semana de que las principales compañías de teatro nacionales harán representaciones en el nuevo centro cultural del asentamiento de Ariel, en el norte de Cisjordania, fue seguido casi de inmediato por la declaración de varios actores de que no actuarían allí por motivos ideológicos.

"Los colonos y los asentamientos no es algo que me divierta y yo no quiero divertirles a ellos", declaró Yusef Sweid, miembro del plantel de una obra que se representa en el Teatro Nacional Habima de Tel Aviv.

A las primeras negativas se sumaron otras y ya son 53 los directores, guionistas y cómicos que han firmado un texto rechazando trabajar en la colonia, lo que ha generado un conflicto a sus compañías, que habían comprometido representaciones en la nueva sala, y han llevado al jefe del Gobierno, Benjamín Netanyahu, a amenazar con retirar la financiación a los teatros con actores díscolos.

El centro cultural de Ariel, con capacidad para 540 personas y que tiene previsto inaugurarse el próximo 8 de noviembre, ya ha comenzado a vender entradas y anunciado un programa con ocho representaciones de las compañías del Habima y el HaCameri, en Tel Aviv; el Teatro de Beer Sheva y el Jan de Jerusalén.

El Gobierno israelí ha tratado de atajar el incipiente boicot con una tajante declaración por parte de la ministra de Cultura y Deporte, Limor Livnat, que acusó a los opositores de "dividir a la sociedad israelí", pidió separar política y arte, y aseguró que "todo israelí tiene derecho a disfrutar de la cultura en cualquier lugar".

Los firmantes de la misiva, entre ellos varias estrellas como el director, guionista y escritor Yehoshua Sobol o el actor Yossi Pollak, no cuestionan el derecho de los colonos a disfrutar del teatro, pero defienden su derecho a oponerse a la colonización.

Otros artistas, como Gila Almagor, ganadora del Premio Israel de teatro, no han refrendado la misiva pero aseguran que, igualmente, no actuarán en los asentamientos en territorio palestino.

"Siempre me he opuesto a la ocupación y me he negado a actuar más allá de la línea verde (divisoria establecida tras el alto el fuego de la guerra de 1948). No iré a lugares opuestos a mi visión del mundo", declaró al diario "Haaretz" la veterana actriz, que agregó que "no pediría a los actores religiosos que trabajasen en la jornada del shabat", día semanal sagrado en el judaísmo.

El boicot ha sido esta mañana objeto de debate en el consejo de ministros y ha levantado ampollas entre los miembros del Gabinete.

Netanyahu ha amenazado con retirar la financiación a los teatros cuyo personal boicotee el centro de Ariel y ha señalado que, al ser Israel "objeto de un ataque de deslegitimación por parte de distintos elementos en la esfera internacional (...) lo último que necesita es un intento de boicot desde dentro".

El ministro de Finanzas, Yuval Steinitz, dijo que "Ariel es una comunidad en Israel" como cualquier otra y pidió que se despida a los que incumplan sus contratos y no actúen allí.

Lo mismo exigen los representantes de los colonos, que aseguran que los rebeldes "deben ser despedidos de inmediato porque sus compañías son financiadas con impuestos que también pagan los ciudadanos de Judea y Samaria (nombres bíblicos para Cisjordania)", dijo a Efe Aliza Herbst, portavoz del Consejo colono (Yesha).

Los intérpretes, añadió, "tienen que dedicarse a actuar y mantenerse lejos de la política, porque ni tienen formación para ello, ni son personajes políticos, ni tienen dotes analíticas brillantes. Ése no es su campo, sino el de la actuación y a eso se tienen que limitar, no a fomentar sanciones culturales contra una parte de la población".

El consejo de asentamientos ha instado al público israelí a cancelar sus suscripciones a los teatros y boicotear las obras en que trabajen quienes se niegan a actuar en Ariel.

En el lado contrario se encuentra el periodista israelí Gideon Levy, quien señalaba hoy en "Haaretz" que el debate demostrará si en su país hay "un teatro genuino o simplemente un teatro de marionetas".

"Hay una diferencia moral entre el Israel soberano y legítimo y las áreas bajo su ocupación. Entre actuar aquí o allí, en el corazón de un asentamiento ilegal, construido en una tierra robada, en una representación diseñada para ayudar a los colonos a pasar un tiempo agradable, mientras están rodeados de personas a las que se ha despojado de todos sus derechos", argumenta. EFE

El teatro divide a la opinión pública

Medio centenar de actores y profesionales del teatro de Israel se han negado este pasado fin de semana a actuar en los escenarios de la colonia judía de Ariel, que está en el interior de los territorios palestinos, aduciendo que se oponen a la ocupación israelí, lo que ha desatado un grave conflicto político en el país entre la izquierda, cada vez más menguada, y la derecha, cada día más fuerte. Los actores contestatarios pertenecen a tres compañías cuyos responsables se habían comprometido a acudir a un festival que se celebrará en Ariel a principios del próximo mes de noviembre, con motivo de la inauguración del teatro. Los rebeldes consideran que las compañías no hacen ningún servicio a la paz acudiendo a las colonias judías de Cisjordania.

Casi toda la clase política se ha posicionado en el conflicto. La derecha se ha puesto del lado de Ariel y ha amenazado con tomar medidas, incluso en el parlamento, contra los actores que se nieguen a acudir al festival. El primer ministro, Binyamin Netanyahu, incluso ha amenazado con retirarles las subvenciones públicas.La amenaza ha surtido un efecto inmediato y los responsables de las compañías, que necesitan las subvenciones como agua de mayo, han anunciado que acudirán al festival pase lo que pase, y que si alguno de sus actores decide boicotearlo, será sustituido inmediatamente por otro. La ministra de Cultura y Deportes de Israel, Limor Livnat, en un comunicado, ha llamado a los promotores a “encargarse de esta crisis en la que tanto autores como actores han decidido dividir a la sociedad israelí”.


Los rebeldes son 53 actores y profesionales del teatro, que la semana pasada firmaron una carta en la que expresaban su posición, aunque después de la polémica varios de ellos han rectificado, señalando que aunque sus nombres aparecen en la carta, ellos nunca la firmaron.

La reacción fulminante de los colonos y la derecha ha conseguido que decenas de actores y artistas israelíes se hayan expresado en contra de la epístola de los 53, y hayan escrito otra carta de respuesta en la que manifiestan su intención de actuar “en cualquier lugar de Israel” donde se les ofrezca un contrato, también en territorios ocupados. A día de hoy parece seguro que las tres compañías intervendrán en el festival, aunque tengan que sustituir a algún actor.

Comparte en Facebook   Comparte en Twitter