Si hay un cielo Si hay un cielo

Ilana Hammerman, un día de diversión en Tel Aviv y la desobediencia civil.

Una mañana de verano, no hace mucho tiempo, cuatro mujeres cruzaban el Checkpoint de Betar: Ilana Hammerman, traductora israelí y editora, y tres chicas palestinas de un pueblo de la Franja de Gaza. Las chicas, Aya, Lin y Yasmin que, por su corta edad, no han vivido ni un sólo día sin ocupación, iban con Ilana para pasar el día en Tel Aviv. Visitaron el museo, el centro comercial y el mercado, se refrescaron en el mar, se comieron un helado en un banco en el boulevard y cuando empezó a caer la tarde, cruzaron el checkpoint de nuevo para volver a sus casas. Hammerman nos cuenta este optimista cuento en el artículo: “Si hay un cielo” en el diario Haaretz, el 7 de mayo de 2010: http://www.haaretz.com/magazine/friday-supplement/if-there-is-a-heaven-1.290214

Pero estas simples y alegres actividades han convertido a estas cuatro mujeres en criminales, según reza el ordenamiento jurídico israelí. Una organización llamada “El Forum legal de la tierra de Israel [The Legal Forum for the Land of Israel] ha solicitado al Fiscal general que abra una investigación criminal contra Hammerman por violar la “Ley de entrada a Israel”, que establece que cualquier persona que lleve, acoja o, de cualquier otra manera, ayude a la entrada de personas palestinas en Israel será sentenciada a dos años de prisión o será sancionada con una multa.

En un acto público de desobediencia civil, Ilana Hammerman ha llamado la atención sobre uno de los componentes básicos del régimen de ocupación israelí: el ordenamiento jurídico. Decenas de leyes y regulaciones, tanto civiles como militares, definen y dictan cada detalle de las vidas del pueblo palestino en los territorios ocupados: dónde pueden ir y cómo llegar, cómo trabajarán, dónde vivirán y con quién pueden compartir sus vidas. La mayoría de estas normas y regulaciones violan el derecho internacional, el derecho israelí, además de la lógica y la empatía humana, así que Ilana tenía razón al elegir saltárselas. Las acciones de Ilana le restan legitimidad al actual control de millones de personas por un supuesto gobierno “democrático” del que no forman parte, y rechazan la separación entre judíos y palestinos, que es una de los fundamentos del régimen de ocupación. Es un acto de desafío necesario ante una realidad insoportable.

Si tiene que ir a juicio, Ilana rechazará su derecho a la defensa... Quiere suscitar el interés y generar debate público en Israel y en el extranjero sobre cuestiones como la ocupación, la obediencia ciega o las situaciones donde obedecer la ley constituye traicionar a la propia consciencia y el espíritu humano. “No hice esto en un arrebato”, escribe “sino después de pensarlo mucho. Por necesidad, que cada vez es más acuciante, para despertar el debate profundo sobre ciertos aspectos fundamentales en la sociedad israelí”.

Traducción: Laura Moreno y María Palomares

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