Israel presiona al palestino en huelga de hambre para que acepte la deportación a la Franja de Gaza Israel presiona al palestino en huelga de hambre para que acepte la deportación a la Franja de Gaza

Ramallah ocupada, 26 de marzo de 2013 - Addameer y Al-Haq están profundamente preocupadas por el deterioro del estado de salud de los cuatro palestinos en huelga de hambre en los centros de detención israelíes. En particular, por el estado de Samer Al-Issawi, que está en huelga de hambre parcial desde el 1 de agosto de 2012 y ha llegado a un momento muy crítico. Las autoridades israelíes han estado presionando a Samer para que acepte un acuerdo por el cual sería trasladado forzosamente a la Franja de Gaza a cambio de poner fin a la huelga. Samer ha rechazado reiteradamente aceptar cualquier acuerdo de este tipo, lo que es una violación flagrante de la prohibición del traslado forzoso de la población palestina protegida. Él tenía programada una audiencia judicial hace tres días pero ésta se pospuso a mayo. A menos que haya un cambio positivo en el futuro inmediato, este aplazamiento equivale a una sentencia de muerte para Samer.

 

Samer actualmente se encuentra detenido en el hospital civil Kaplan. Su peso ha bajado a tan sólo 45 kilos y su ritmo cardiaco es de 28 latidos por minuto (los normales son de 60 a 100 latidos). Él también sufre falta de azúcar y sal; su tensión arterial es muy baja y tiene problemas hepáticos y renales así como un fuerte dolor de abdomen. Se informó de que Samer había dejado de tomar agua a principios de este mes y ha expresado su decisión de continuar la huelga de hambre hasta que sea liberado. Los medios han informado que según los médicos israelíes el corazón de Samer podría pararse en cualquier momento. Las autoridades isrelies han prohibido a Addameer visitar a Samer desde el 13 de marzo de 2013.

 

El detenido administrativo Younis Al-Hroub está en huelga de hambre desde el 19 de febrero de 2013 para protestar contra su detención continua sin cargos ni juicio. Él sólo está tomando agua y sal, y fue trasladado al hospital civil de Soroka el 12 de marzo  con los brazos y las piernas encadenados a la cama. Desde que comenzó la huelga de hambre, Younis ha perdido 16 kilos y sufre dolores de estómago y de pecho. Él está siendo custodiado por cuatro soldados israelíes que están comiendo y bebiendo en su mismo cuarto. Younis está en detención administrativa desde su arresto el 10 de julio de 2012.

 

El compañero detenido administrativo Samer Al-Barq cumple hoy veintiocho días de huelga de hambre renovada. Actualmente se encuentra recluido en aislamiento en Hadarim como castigo por su huelga. Samer ha hecho tres huelgas de hambre en los últimos dos años para protestar por su continua detención sin cargos ni juicio. Addameer tiene prohibido visitar a Samer desde el 7 de marzo de 2013.

 

También podemos confirmar que Ammar Musa, de Jenin, empezó una huelga de hambre el 16 de marzo de 2013. Ammar, que fue detenido en julio de 2003 y condenado a 21 años de cárcel, comenzó la huelga de hambre para protestar porque el Servicio de Prisiones de Israel le prohibe las visitas de sus familiares, lo cual es una violación del derecho internacional.

 

Addameer y Al-Haq piden a la comunidad internacional que garantice que Israel cumpla con sus obligaciones legales con respecto a los prisioneros palestinos, entre ellas el derecho a un juicio justo y a un trato humano. Israel igualmente debe respetar los acuerdos del intercambio de prisioneros más reciente, por el que Samer Al-Issawi fue liberado. En vez de abordar las razones legítimas para las continuas huelgas de hambre, Israel está recurriendo repetidamente a la deportación de los presos palestinos a la Franja de Gaza como respuesta a las protestas.

Tanto Hana Shalabi como Ayman Sharawna han sido objeto de deportación recientemente. Esta práctica, junto con la negación del derecho a un juicio justo, equivale a una grave violación de la IV Convención de Ginebra. La voluntad de la comunidad internacional de hacer la vista gorda ante los crímenes internacionales de Israel, simplemente fomenta la repetición de las mismas violaciones por parte de la potencia ocupante. Debe hacerse toda la presión posible sobre Israel sin demora a fin de garantizar que Samer Al-Issawi no va a morir mientras lucha por los derechos que le otorga el derecho internacional.

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