Los presos palestinos ponen fin a la huelga tras un acuerdo con Israel Los presos palestinos ponen fin a la huelga tras un acuerdo con Israel

GARA | EL CAIRO

 

Los cerca de 2.000 presos palestinos en huelga de hambre pusieron fin a la protesta tras alcanzar con Israel un acuerdo facilitado por mediadores egipcios. El ministro palestino de Asuntos de los Prisioneros, Isaa Karaka, anunció la firma del texto en la prisión de Ashkelon. Según trascendió, el texto incluía la no renovación de la «detención administrativa», el fin del confinamiento en solitario y el permiso para recibir visitas de familiares residentes en Gaza.

 

 

El colectivo de presos palestinos en huelga de hambre decidió ayer por la tarde dejar la protesta tras firmar en la prisión israelí de Ashkelon un acuerdo facilitado por mediadores egipcios, reunidos desde el domingo con delegados palestinos y responsables de los servicios penitenciarios isarelíes. El presidente del Club de Prisioneros Palestinos, Fares Qaddura, anunció que los portavoces de los presos de todos los grupos militantes implicados en la huelga acordaron poner fin al prolongado ayuno -en la mayoría de los casos de un mes y en tres de 77 días- después de que Israel aceptara sus principales demandas.

 

El alto funcionario de Hamas y miembro del grupo negociador, Saleh Arour señaló que Israel ha accedido a entregar una lista de cargos contra los presos en «detención administrativa» -prorrogable de manera indefinida por periodos de seis semanas- o, de lo contrario, ponerlos en libertad. Además, pondrá fin al aislamiento en un plazo de 72 horas y permitirá las visitas de familiares residentes en Gaza -suspendidas en 2006 tras la captura del soldado Gilad Shalit, liberado en octubre pasado también por mediación de Egipto- y el acceso a material educativo a los presos de Gaza.

 

El servicio secreto interior israelí, Shin Bet, confirmó este acuerdo «alcanzado como resultado de las negociaciones entre el Shin Bet, las autoridades de la seguridad egipcia y la Autoridad Palestina», según la página digital de «Yedioth Aharonoth».

 

Desde la OLP, Hanan Ashrawi saludó este acuerdo que, según subrayó, prueba la fuerza de la resistencia no violenta.

 

«Es una victoria no solo para los presos sino también para los millones de palestinos que viven en los territorios ocupados y en el exilio», remarcó.

 

Asimismo, agradeció a Egipto por su labor de mediación, la implicación de la comunidad internacional y el apoyo de las personas «con conciencia» de todo el mundo.

 

Antes de que se diera a conocer la decisión de los presos, la Comisión Internacional de Juristas (CIJ) pidió al Gobierno israelí poner fin a «la práctica abusiva» de las «detenciones administrativas. Bajo el derecho internacional, es ilegal, con contadas excepciones en el caso de que se adopten medidas excepcionales y temporales. Sin embargo, Israel recurre de manera rutinaria a detenciones administrativas prolongadas, a veces como alternativa a los procedimientos penales», indicó Saïd Benarbia, asesor legal del programa para Medio Oriente de la Comisión.

 

También expresó su «preocupación» por el hecho de que los huelguistas «hayan podido ser sometidos a diversas formas de coerción, que pueden constituir un caso de malos tratos». Esas posibles coerciones incluirían el uso de esposas y grilletes, la imposición de multas y el tratamiento médico forzado.

 

Cuando un retrato es la única referencia de sus familiares

 

Una de las demandas de los presos en huelga de hambre era que se levantase la prohibición a los familiares residentes en Gaza de entrar en territorio israelí y, por tanto, visitarles. La mayoría de estas familas no han visto a sus allegados desde su detención. Los retratos y fotografías de antes de ser encarcelados han sido durante años su única y más valiosa referencia impregnando cada rincón de la casa y de las haimas instaladas en apoyo a los huelguistas.

 

Cada semana, docenas de mujeres palestinas se han concentrado con las fotografías de sus hijos ante las oficinas del Comité Internacional de la Cruz Roja en Gaza para reclamar su derecho a visitarles en prisión.

 

Thaer Halahla cumplió ayer 77 días en huelga de hambre. Su hija nació dos semanas después de que fuera encarcelado hace 23 meses. Aún no la ha podido conocer. En una carta en tono de despedida a su «querida Lamar», le dijo que cuando «crezcas comprenderás la injusticia a la que tu padre y miles de palestinos son sometidos sin ningún otro motivo que perseguir nuestra libertad e independencia. Sabrás que tu padre no toleraba la injusticia y la sumisión, que jamás aceptó el insulto y que el objetivo de esta huelga de hambre es protestar contra el Estado judío que quiere convertirnos en esclavos sin derecho ni dignidad patriótica».

 

GARA

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