El «factor colono» aboga por el ataque preventivo El «factor colono» aboga por el ataque preventivo

Al mismo tiempo que Obama reiteraba su «no» a la iniciativa palestina, los colonos israelíes se preparan para dar batalla. Sus ataques han aumentado en medio del parón diplomático y a la espara de los discursos de hoy en Nueva York de Benjamin Netanyahu y Mahmud Abbas.

 

Alberto PRADILLA

 

El diario israelí «Jerusalem Post» lo bautizó como «el factor colono». El discurso de Barack Obama ante la Asamblea de la ONU ni siquiera lo mencionó. Y los palestinos lo observan como su principal amenaza. La violencia de los colonos judíos en el interior de los territorios ocupados se ha incrementado durante las últimas semanas. La iniciativa de Mahmud Abbas, que busca el reconocimiento del Estado palestino en sus fronteras de 1967, ha puesto en pie de guerra al sector más ultraderechista de la sociedad hebrea. Sus manifestaciones habituales (que siempre cuentan con el apoyo del ejército) han venido acompañadas por más ataques contra bienes árabes. Por el momento sólo son agresiones localizadas, pero sus líderes ya hablan abiertamente de «ataques preventivos».

 

Mientras el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, preparan sus decisivas intervenciones de hoy ante el Consejo de Seguridad de la ONU, los colonos siguen armándose. Los medios hebreos han bombardeado con la posibilidad de que la iniciativa palestina degenere en enfrentamientos en Cisjordania. Bajo esta excusa, militares y extremistas (entre quienes existe una delgada línea de separación que a menudo es imperceptible) han incrementado su arsenal, lo que ha generado la intranquilidad entre muchos palestinos.

 

«Nuestros enemigos son como Amalek (personaje bíblico que dio origen, supuestamente, a los amalecitas, exterminados por los hebreos según el Antiguo Testamento). Creemos que van a buscar zonas poco protegidas como los pequeños outpost (colonias ilegales hasta para el Tribunal Supremo israelí). Irán a lugares donde sólo haya una o dos familias». Estas palabras, pronunciadas por el ultraderechista Baruch Marzel, fueron recogidas recientemente por la web ynetnews.com. Según el portal de noticias, un total de once líderes extremistas, entre quienes se encontraban Marzel, Noam Federman, Bentzi Gopstein y otros dirigentes de colonias en Cisjordania y Jerusalén, se reunieron el pasado miércoles en un lugar sin determinar para denfinir una estrategia. «La mejor defensa es un buen ataque», ha sido el lema adoptado. Según la web, en el asentamiento de Kiryat Arba, ubicada junto a Hebrón (sur de Cisjordania) y que acoge a algunos de los colonos más ultraderechistas, se repitió un encuentro similar. Los colonos han disfrazado su escalada militar de preocupación defensiva. Pero de lo que hablan es de armar con nuevo equipamiento todos los asentamientos, especialmente los outposts, que son la versión original de una colonia, cuando apenas un par de familias ocupan, protegidas por el Ejército, un nuevo territorio en Cisjordania.

 

«Tenemos que reforzar estos espacios y obligar a los militares a venir aquí. Aunque si ellos no lo hacen, estaremos nosotros. Protegeremos cualquier espacio con nuestra vida», aseguró Marzel, conocido en Israel por su racismo antiárabe y por haber sido arrestado en más de 30 de ocasiones tras atacar a ciudadanos árabes e incluso a israelíes de ideología progresista. «Tenemos que realizar una lista de personal armado y dispuesto a desplegarse en las colinas», aseguró Noam Federman, un colono de Hebrón que ha estado vinculado toda su vida al partido Kach, de ideología tan ultraderechista que hasta fue ilegalizado por Tel Aviv. En definitiva, lo que plantean los extremistas judíos es organizar una fuerza paramilitar que esté dispuesta para el momento en el que los palestinos protesten contra los asentamientos, calificados como «crimen de guerra» por la legislación internacional.

 

«Por el momento, los ataques han sido localizados», señalaba ayer Sergio Yahni, miembro del Alternative Information Center (AIC), de Jerusalén. Sin embargo, el activista israelí advertía de que tras el rearme de los extremistas se esconde un intento de aprovechar la coyuntura para recuperar la centralidad política, que habían perdido en un verano marcado por los conflictos sociales. «Quieren redimirse y usan el contexto actual para volver a los titulares», señaló.

 

La ayuda de la Liga de Defensa Judía

 

Los colonos no están solos. Han recibido refuerzos procedentes del Estado francés. Miembros de la Liga de Defensa Judía han desembarcado en Tel Aviv para sumarse a estas brigadas. La condición para tomar parte en esta iniciativa (lanzada por una organización ilegalizada tanto en Israel como en EEUU pero que sí que actúa en el Estado francés) era tener formación militar.

 

Puede que sus miembros sean algunos de los responsables del incremento de los ataques denunciado por organizaciones palestinas. Ahmad Jaradat, activista del AIC, ha documentado varias de estas agresiones: en los últimos tres días, colonos han asaltado la localidad de Asera Al Qebliyya, al sur de Nablus, provocando heridas a varios residentes. En Ya´bod, municipio cercano a Jenin, alrededor de 100 israelíes lanzaron piedras contra los vehículos palestinos que circulaban por la carretera. En Qalquilia, más de 400 olivos fueron arrasados, un ataque que se repitió en Beit El, cerca de Ramallah.

 

La iniciativa palestina ante la ONU está dejando a Israel cada vez más aislada. Sin embargo, Tel Aviv no deja de lado su tradicional estrategia: mientras que sus líderes realizan llamamientos al diálogo, sobre el terreno se imponen sus intereses. Un ejemplo: mientras Benjamin Netanyahu exigía negociar para lograr un acuerdo, su administración ha aprobado la construcción de 10 nuevos asentamientos en el Negev, aprovechando para adentrarse algunos kilómetros en Cisjordania. «La construcción de asentamientos multiplica por dos a la edificación en Israel», advertían desde la ONG Peace Now. Más colonias siempre ha sido la respuesta ante las ofertas de paz.

 

GARA

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